domingo, 26 de agosto de 2007

19. Claroscuros

Seguía lloviendo. Ese lunes temprano, Martín vio a su médico. Inconscientemente, hubiera preferido tener “algo” que justificara

su estado, pero un poco de colesterol, que se reduciría con dieta o ejercicio no justificaba su estado de ánimo.
Antes de volver a la oficina compró algo en un local.
Llegó y saludó a Celia que le respondió con cierta cara de prevención.
Ah, hasta que apareciste –le dijo Eduardo.
-Buen día, hola, que hacés, cómo estás, tanto tiempo…
-No estamos para bromas.
-Qué pasa…
-¿Cómo “qué pasa”? ¿A vos te parece lógico lo que estás haciendo? -dijo Eduardo con una taza de café casi vacía en una mano, mientras cerraba la puerta del despacho de Martín con la otra.
Te desaparecés de tu casa, no atendés el teléfono. Te vas por ahí y a nosotros que nos parta un rayo.
-Martín intuía qué quería decir ese "nosotros". Caminó hasta la ventana y miró la plaza.
-Ya sabés que no estoy pasando un buen momento -dijo.
-Mirá enano. ¿Por qué tanta intriga? ¿Es la mujer esa la que te calienta la cabeza o hay otra?
-¿Qué…?
-Si, la viuda esa.
-Nada que ver.
-Entonces ¿Por qué no hablás? ¿Por qué no le decís a alguien qué carajo te pasa? ¿Pensás quedarte así y que todos sufran por tu culpa?
Y siguió: ¿Te parece que es fácil para una mujer llamar a otro tipo y decirle que no sabe lo que le pasa a su marido porque él no le dice nada? ¿Te gusta escuchar llorar a la mujer de un amigo pidiéndote ayuda por teléfono? No, el señor se desaparece, total, que su mujer piense que le meten los cuernos o que está loco. O que ella no le interesa más y que se vaya todo al diablo.
-Yo sabía…
-¿Qué sabías? ¿Que Mariana me llamó? Ella sabe pedir ayuda y yo no te lo iba a decir, pero buéh, ya está. ¡Qué querías que hiciera pobre, amenazarte con una pistola para que hablaras!
Eduardo fue levantando la voz. -¡Cuando yo estaba borracho por lo menos hablé con alguien para que me ayudara!, ¡La casualidad es que fuiste vos! ¡Pero se ve que fue eso, solo casualidad! ¿O es que no me hacés caso porque para vos sigo siendo un borracho? ¡En realidad sos un orgulloso arrogante que va a destrozar todo lo que tiene en su vida! ¡Y yo no te la voy a hacer fácil!
-¡Pará!
-La puerta se abrió de golpe. Era Celia –Eh… ¿Quieren algo? -dijo la mujer sin que le importara mucho la respuesta.
-¡Nada! -Contestaron los dos al mismo tiempo -Bueno, les traigo agua entonces -volvió a salir, con la cara casi sin colores.
-¡No pedís ayuda, siempre fuiste un soberbio, autosuficiente de mierda que cree que no necesita de nadie! -volvió a la carga Eduardo.
-¡Basta!
-¡Basta un carajo! ¿Quién te pensás que sos ahora? ¿Dios? ¡Sos un egoísta!, ¡Sos…un hijo de puta!
¡BASTA! –Martín se acercó a Eduardo con furia y lo tomó haciendo un revoltijo entre la camisa y la corbata, casi a la altura de su propia cara. No pudo moverlo más que unos centímetros y se aprestó a darle un derechazo.
-Eduardo, dejando hacer, pero con la respiración agitada, fruncía el ceño, y torciendo la cabeza, esperaba recibir estoicamente la recompensa de un puñetazo.
En ese momento Martín, con el brazo en alto y a punto de disparar el golpe, lo miró a los ojos y captó la escena en su significado.
Eduardo había hecho y dicho todo aquello para que reaccionara y ahí estaba él, a punto de partirle la cara por como lo había tratado y lo que le había dicho… algo de lo cual… bastante, era cierto.
-¿Y? ¿Qué estás esperando enano? –dijo Eduardo monocorde.
-Martín, lo soltó y mirando al suelo, luego de unos segundos, habló con un tono afable que desentonaba con el contenido de la frase – ¿Sabés que sos un gordo pelotudo?
-Bueno, ahora nos entendemos mejor.
-Martín sentado en su escritorio, se tapó avergonzado la cara. Celia amago a entrar con dos tazas. Eduardo le hizo una seña para que no lo hiciera.
-No te voy a considerar un maricón porque lagrimées un poco.
-Y Martín lloró como pocas veces recordaba haberlo hecho: en silencio, con la cara oculta en sus manos y delante de otra persona.
-No entiendo lo que me pasa. De verdad que no.
-Cuando se calmó, entró Celia con dos tes de tilo, que ellos no pensaban tomar, diciendo –¡Si no paraban iba a llamar a la policía pero antes iba a renunciar y les iba a hacer juicio por violencia psicológica! ¡A los dos!
-Ambos le sonrieron.
Eduardo sacó una tarjeta del bolsillo y se la dio a Martín.
-¿Quién es?
-El tipo que tenés que ver.
-¿De dónde lo sacaste?
-Tu amigo el cura Hugo lo recomendó. Ya no atiende, pero él le habló y te va a recibir.
-Mirando la tarjeta le dijo -No voy a ver a ningún psiquiatra.
-¿Empezamos de nuevo?
-Martín miró a Eduardo y recordó que esa misma situación, pero a la inversa, había sucedido en el mismo lugar unos años atrás y Eduardo había aceptado su consejo de ver a un psiquiatra…
-Si, ya sé enano, a mí también me costó en esa época. Probá. Si no parece servirte, veremos que hacemos.
-Bien –fue la lacónica respuesta de Martín que no estaba todavía del todo convencido.
Comieron algo afuera. La tarde pasó rápido.
-Tomá gordo, te había comprado esto para que no sigas engordando por no hacer más deporte -eran unas antiparras para nadar y un folleto del club de su barrio que tenía pileta de natación.
-Veo que al final, tan egoísta no eras -le dijo Eduardo burlonamente.
Más tarde, llevó a Martín a su casa en el auto. Ahora venía otra parte difícil e inevitable. Martín no sabía cómo podía terminar aquello.

19 comentarios:

gabrielaa. dijo...

"Esas equidistancias terribles, brumosas, entre el pasado real y el futuro incierto le causaron mareo. ¿Así se sentía estar en la mitad de la vida, como caminando entre dos vacíos? No, no podía ser así."

parece que sí. es más, estoy segura de que sí.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Muy bueno y crudo.

Buscá la taza que está MEDIO VACÍA.




-¡No pedís ayuda, siempre fuiste un soberbio, autosuficiente de mierda que cree que no necesita de nadie! -volvió a la carga Eduardo.
-¡Basta!
-¡Basta un carajo! ¿Quién te pensás que sos ahora? ¿Dios? ¡Sos un egoísta!, ¡Sos…un hijo de puta!
¡BASTA! –Martín se acercó a Eduardo con furia y lo agarró haciendo un revoltijo entre la camisa y la corbata, casi a la altura de su propia cara. No pudo moverlo.



Al final todo se arregla con un buen psiquiatra y unas clases de natación. ¿No era simple la vida?
Lástima que cuando uno anda por la mitad ya sabe que durará poco.

Dalma dijo...

A esta altura, lo mejor que le puede pasar a Mariana es sacarse al clavo de Martín de encima...

El Guille dijo...

Che, pero nadie piensa en la pobre Celia yendo y viniendo con las tacitas de infusiones varias? Pobre señora (porque la imagino señora de unos cuarenta y casi nueve... y no me digas que ya declaraste la edad de la mina porque quedo en offside y en la evidencia de que todavía no he remontado en la historia!!!) que se tiene que bancar la locura de los jefachos... Aunque admitamos que es un poquito hinchabolas la doña.

Caia dijo...

jaja!! me mató el comentario de Dalma!
esta bien, es previsible esta parte pero necesaria... a ver como sigue.

Vill Gates dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vill Gates dijo...

Gabrielaa: Es así para algunas personas. Deseo que estés entre las que no lo van a pasar. Creo que no es inevitable.

Lucía: Crudo. Usted invitó a salir a las fieras. ¿Lo recuerda?
Los psiquiatras no arreglan nada. Las cosas las intenta arreglar uno, como puede. Si puede. Ya hablamos de esto.

Dalma: En una: que triunfe el amor, ahora ¡què se separen! Que chica esta... Y yo inocente que le iba a dedicar los dos próximos post...

Guille: No te sientas mal pero ya esta dicho antes que es bastante mayor que eso. Con esa edad sería competencia de Mariana, la clienta, Elena, etc. ja ja ja.

Caia: Si, sigue y sigue... pero estos señores se escriben solos ya. Yo los dejo que se arreglen ellos.

Gracias a todos.

Laura Berra dijo...

Muy realista la forma que lo relataste, si hasta me pareció estar allí tazas en mano. No creo en los psiquiatras, pero veremos cómo sigue.
Muchos saludos,

Dalma dijo...

Vill, y si se separan pero con derecho a un roce de vez en cuando?
Seria una decision bastante salomónica acorde a nuestros tiempos. jaj

Anónimo dijo...

Vill, cometere una infidencia.

(Aca entra una musica de fondo romantica, la q mas te guste)

Comente en lo de Minerva (de Podeti) y te lei tus comments. Si, son los ojos de ella, segun recuerdo de la noche de MCR.

Ah, el amor el amor....
qwerty (del blog de Podeti)

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Me encanta cuando salen los tigres de la boca de los villes amigos.


Lu

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

guille: al final después de tantas vueltas y vueltas Martín se quedará con Celia, que tiene sus 69 muy bien llevados.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

El viernes Cristina Civale hará una presentación en San Telmo.
Estaría bueno ir. Querty puede avisarle a Podeti, a quien le debo la compra de un ejemplar de MCR.
¿Arreglamos?

Laura Berra dijo...

Feliz Día del Abogado!!

Vill Gates dijo...

Gracias Laura.

Dalma dijo...

Hoy es el dia del abogado???

Muy pero muy feliz dia! :)

Tomás Münzer dijo...

Existe el día del abogado, es hoy??? FELIZ DÍA!!! (de corazón, así en minúscula porque después andan diciendo que tengo sentimientos y esas cosas raras)

Vill Gates dijo...

Gracias a todos por el saludo.

Tomás: Nunca dudé de que usted NO TUVIERA sentimientos. A ver si se me amariconea.

Tomás Münzer dijo...

Si lo dice así, nunca, qué feíto...