domingo, 2 de septiembre de 2007

21. Las dos caras – segunda parte.

Martín vio que Mariana había empezado a temblar y le colocó su chaqueta sobre los hombros. La tomó de la mano sin decir nada y fueron, escaleras arriba, al cuarto de los dos. Ella estaría más a gusto allí -pensó él- no como dos visitas en el hall de entrada de su propia casa.
Notó en esos ojos la sensación de desasosiego, de orfandad. Quiso abrazarla pero se contuvo.

-¿Te querés sentar?, le dijo él mientras se acomodaba sobre la cama.
-Buceando en esos ojos azules, ahora empañados y un poco enrojecidos, vio, de una sola vez, que lo que ella le había dicho era verdad. Se notaba, lo transmitía con todo su cuerpo, en sus movimientos, su silencio; la postura de sus manos esperando recibir algo… o a alguien. El había estado confundido y esa supuesta “parte de responsabilidad” que ella sugirió lo había sorprendido sobremanera. Jamás había visto las cosas así.
Entonces Martín le dijo: -Tenía pensado decirte todo de otra forma, pero lo de abajo fue… no sé que palabra usar… desconcertante… mente hermoso.
En estos días me pasaron muchas cosas ¿Sabés? Algunas de ellas inimaginables -recordó lo de Elena y lo que había hecho Eduardo -en realidad veo que fui muy tonto.
No tenía derecho a esconder qué estaba mal, que no sabía que hacer, pero es que yo tampoco lo entiendo demasiado, sigo sin comprenderlo del todo todavía.
-Mariana ¿Vos pensás que ya no te quiero? -Martín preguntó ansioso.
-Martín… decime vos…
-Siempre te amé. No hay otra mujer. Nadie. Nunca –hizo una pausa, no quería lastimarla con lo que seguía. Era ahora o nunca -Yo… de alguna manera pensaba que me elegiste porque Carlos…
-Martín… no… Yo te elegí porque quise. Ya antes de salir con Carlos me fijaba en vos. Pero bueno, a esa edad las cosas se confunden con facilidad. Me di cuenta que él no era para mi, aunque fuera el tipo que todas querían ¡A mi no me importaba! Me di cuenta que eras vos, desde ese momento nunca lo dudé. ¿Vos pensaste que…? ¿Por qué te valoras tan poco Martín? ¿Por qué no podés ver las mismas cosas que vi yo en vos?
-Él no supo que decir.
-Martín continuó -No dejo de quererte, es solo que comencé a verte de una manera diferente, como la contracara de lo que vos dijiste abajo, madre de los bebes, de lucía, ama de casa. Y mi Mariana, estaba como debajo de todo eso… No, no te estoy echando la culpa de nada. El paso del tiempo cambia algunas cosas y no supe darme cuenta. Soy yo y esa estúpida manera de no decir lo que siento la que me juega estas malas pasadas.
Me muero de vergüenza por decirte que no puedo no quererte más después de lo que acabás de hacer, de esa muestra de entrega, de abandono incierto en las manos de un tipo como yo. No te merezco Mariana, no te merezco y me odio por eso.
-Sabía la respuesta a lo que preguntaría a continuación, pero sentía la obligación de hacerla– ¿Querés… que sigamos o…? Yo si quiero y te prometo que…
-Mariana se acercó a él y lo besó de una manera que ya casi Martín no recordaba, muy tierna y dulce. Le pareció perderse en ese beso -¿Hace falta que te diga algo más? musitó ella acariciándole el pelo. Y estoy dispuesta a ayudar a éste tonto que no sabe expresar lo que le pasa.
-Martín quedó en silencio unos segundos, como saboreando lo que ella le había dicho.
-Después de lo que me dijiste allá abajo… Nada de lo que haga podrá igualar eso, estoy dispuesto a mendigarte que me quieras, porque no tengo derecho, ni es posible que el tiempo vuelva hasta esos años. Solo me atrevería a pedirte una parte nada más, que se parezca a lo de esa época.
-Se que soy hosco a veces. En realidad siempre fui así pero no es justificativo...
-Creo saber por qué sos así pero…las cosas son como son Martín y los porqués de eso nunca me importaron.
-Se miraron un rato en silencio.
-¿Seguís pensando que no te quiero? –Martín quería, necesitaba su respuesta.
-Ella le beso el cuello –Martín la abrazó, manteniéndola muy junto a él. –No me dejes -le dijo al oído en voz muy baja.
-No lo voy a hacer –dijo ella en el mismo tono de voz.
Se quedaron así, abrazados, un buen rato.
Mas tarde salieron a comer algo a un restaurante cerca de la avenida.
Hablaron de muchas cosas. Martín le contó lo que le había aconsejado Eduardo, ella lo alentó.
Pasó un chico vendiendo rosas, él le compró tres, con la timidez propia de un adolescente, lo cual hizo que Mariana se riera mucho, echando la cabeza hacia atrás, levemente inclinada hacia un lado. – ¡Cuánto me gusta cuando hace eso!- pensó él.
-Es una por cada día que no estuvimos juntos- le dijo.
Así, hablando, se hizo bastante tarde.

-No quiero volver a casa -dijo Martín.
-¿Porqué?
-Porqué no quiero que termine. Que no se termine esta noche.
-¿Qué nos impide que tengamos muchas de estas? O… mejores aún, le dijo Mariana.
-Nada- le contestó él, pasando suave y lentamente el capullo de una de las rosas por la frente, las mejillas y la boca de ella.
Los dos estaban agotados por la tensión de esos días y volvieron a su casa.
Así, cansados los dos, se durmieron. Ella con la cabeza en el pecho desnudo de él, pensando en cuánto lo quería y nada más. Él lo hizo diciéndose que Mariana era realmente una mujer excepcional y que quería hacer todo para que fuera feliz.
Esa noche Martín soñó y a la mañana siguiente lo recordó intrigado.

17 comentarios:

Dalma dijo...

Aaaayyy! que lindo, Vill.
El amor es mas fuerte.
No esperaba otra cosa de Ud.

Ahora que viene mejor, no me lo eche todo a perder.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Ahora sí que me quedo intrigada.

¿Soñó con Elena o con Mariana? ¿Por qué no hicieron el amor esa misma noche?

Tenés que incursionar en literatura erótica, porque lo estás haciendo cada vez mejor.


Hoy escribí sobre un "mugriento desasosiego" y hace pocos días:
Sentimos entonces,
el oprobio de la ofensa,
una mutilación.
Semejante orfandad de filigranas
nos bautiza con prístino desdoro."



Los caminos del pensamiento se van trenzando el un sitio incierto que nos une y nos religa.


Felicitaciones por el capítulo.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Quise decir Claudia Jiménez y dije Elena.

Ya sabés que tengo una memoria fatal.

Laura Berra dijo...

Bueno vill, me sumo al coro de las mujeres encantadas, hoy al menos lo disfruto aunque también quedé intrigada.
Muchos saludos,

Dalma dijo...

Apoyo a Lucia con la sugerencia de la literatura erótica!

Animese Vill

Vill Gates dijo...

Ja Ja Ja, eso no es algo central en la historia señoras Lucía y Dalma...

Ale dijo...

Uuuuh!! Que complicado que esta el pobre Martín!! La charla con Mariana lo habrá aliviado, por sentirse amado incondicionalmente o complicado, porque realmente no le dijo nada .............sabrá realmente que es lo que le pasa como para poder contarlo?
Leeremos, leeremos y después lo sabremos! Muy bueno Vill!

El Guille dijo...

Uh, Vill, yo esperaba escenas de pugilato, o de las que exigen Dalma y Lucía, con manos yendo y viniendo en cualquiera de los casos, ja. No, chiste... Ya me enganché con la historia. Saludos.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Mujeres unidas pro lanza:

QUEREMOS VER SEXO PURO Y DURO, AL MENOS ENTRE MARTÍN Y MARIANA.




Si no la que va a dar lecciones es la hijita Lucía (con su novio amante Ernesto). Formales y estudiosos como él ya no quedan.

¿Querés que le presente a mi hijo, vill?



Si no hay sexo por lo menos un conflicto con el abuelo gay o la madre de Martín drogándose en la cocina. Vamos, Tarantino.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

¡Eros y Tànatos!

gabrielaa. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
gabrielaa. dijo...

LAF, cuál madre de Martín ?!?!?
Eros sí, pero no con Tanatos :-)

Dalma dijo...

mañana se viene el post Hot de Vill

Vill Gates dijo...

No Dalma, para nada.
A veces es mejor sugerir que ilustrar.
No me gusta ser demasiado explícito en estos temas, creo que ya bastante hay en el ambiente como para saturar con más.

Dalma dijo...

Ta bien, Vill; prometemos no acosarlo mas.

Es que Lucia tiró la idea y bueno..., me subí al carro.

La culpa es de Lucia, jajaj

Tomás Münzer dijo...

Luego de meditarlo profundamnte, he llegado a la conclusión de que este blog es medio maricastañuelas, digo , sólo te leen mujeres, pillo, viejo zorro y picarón...

Caia dijo...

Hoy me puse al día, me gusta, solo que algunas partes me pusieron medio bajón.. la primavera que va llegando me pone sensiblona.. Saludos.