domingo, 4 de noviembre de 2007

39. Elefantes de la India.

Hola Carmen, espero no molestarte. Me invité a comer. -Martín solía caer a comer, sin avisar, a la casa de Carmen, madre de Mariana.
-No hay problema, pero esperame que bajo a comprar algo, es un minuto. Quedate con Lola que tiene que terminar de pintar un ejercicio.

-Hola Martín, ¿Cómo le va?
Ahí estaba Lola, con su aspecto ligeramente estrafalario, como la última vez que la había visto.
-Bien. ¿Que estás pintando?
-Ahora estaba tratando de aprender a pintar manos. Me gustan mucho, creo que son muy expresivas.
-Siempre me llamaron la atención las posturas de las manos en las bailarinas de ballet. Nunca entendí que significaban.
-Si, depende de la posición. Eso es lo que quiero pintar. Las manos del baile clásico son una forma de expresión perfecta. Me gustaría aprender a hacerlo ahora.
-Pero me acabás de decir que estás aprendiendo.
-Ah Martín, usted no me conoce. No me quedo con el intento, simplemente lo hago. Si termina la clase de hoy y Carmen me dice que está bien lo que pinté, bien, y sino también. Pero mañana empiezo a pintar las manos, bueno, si consigo los lienzos que necesito… pero eso es otro tema.
-Veo que sos bastante impulsiva.

-Mi novio dice lo mismo pero no, creo no serlo, es que no le concedo a la vida la menor oportunidad de privarme de lo que quiero hacer. Ya se encargará ella de negarme lo que le parezca conveniente.
-A tu edad ya le hacés reproches…
-Desde que me quitó a mi padre, no le regalo nada. Ella corre con ventaja, tiene todo el tiempo del mundo. Por eso no voy a dejar de hacer lo que desee, quiero decir, algo que realmente esté convencida que debo hacer. Ese es el motivo por el que bailo, aprendo violonchelo y pinto. Si mañana pienso que debería aprender a domesticar elefantes, no voy a dudar en conseguir lo que haga falta para ir a la India y hacerlo. Pero bueno, creo que para eso falta –dijo con una carcajada contagiosa, echando su cabeza hacia atrás como hacía Mariana.
-La vida. Hablás de ella como si fuera una persona o algo así.
-Si, ya sé, en realidad mis problemas con la vida son los que tengo con el señor de allí arriba, que se llevó a mi padre cuando tenía doce años.
Nunca más pude dirigirme a él sin pensar en el reproche que tengo para hacerle. No lo puedo evitar. Por eso no tengo otra opción que vivir con intensidad, no sé cuando me va a dar otro zarpazo, a mí o a los que quiero.
-Martín no supo que decirle. A él le había pasado algo parecido, pero no con ese grado de intensidad.
-Yo se qué está ahí y que se ocupa de todo pero mi corazón no ve eso y cada vez que quiero hablarle se interpone la imagen de mi papá.
-Tal vez sea una cuestión de tiempo.
-Si, pero mientras tanto no voy a esperar a que las cosas se arreglen solas. No creo que nada se arregle así. Tengo que vivir. No me voy a quedar lamentando lo que perdí. Hay otras posibilidades que no quiero desperdiciar. A veces no puedo aprovecharlas. Por ejemplo hoy tenía que elegir entre ésta clase o una de ballet. Elegí ésta y la disfruté a pleno.
-Es un buen punto.
-Abuso de lo que sabe Carmen -dijo riendo- es muy buena profesora, tiene técnica y sobre todo me gusta su instinto para saber por dónde tengo que ir en el aprendizaje.
-Si, es verdad, lo tiene para muchas cosas.
-Ella sabe lo que quiero y parece enseñarme lo necesario sin que se lo diga. ¿Qué le parece esto?
-No me trates de usted que no soy tan viejo. ¡Muy bueno! Estos trazos de acá parecen las manos de una bailarina…
-Lo acabo de hacer mientras hablábamos. Gracias por darme la idea.
-Veo que no perdés el tiempo.
-No. Es un lujo que no me quiero dar… Bueno, son unos trazos apenas. Vamos a ver que dice Carmen. Voy a limpiar los pinceles mientras ella vuelve. Entre otras cosas, no puedo perder el tiempo porque el trabajo que tengo no me gusta pero me permite hacer las cosas que quiero, como ésta por ejemplo. Entonces lo cuido. Cuando estoy ahí soy la empleada más eficiente del mundo. Ya tendré tiempo de buscar algo mejor. Ahora no.
Martín pensó en la energía que tenía esa chica. Le gustó su vitalidad y comprendió esa visión de la vida. El inconformismo nacido de un hecho doloroso la había movilizado. Le deseó íntimamente que tuviera suerte con sus proyectos. Alguna vez resolvería aquel problema...
Por un instante sintió envidia de esa actitud avasalladora hacia la vida de ella. En realidad esa postura había nacido a partir de un hecho doloroso… Curioso papel movilizador el del dolor…

-Acá estoy de vuelta -Carmen cargaba unos paquetes. Lola abajo está tu novio Lucas. ¿A ver? Ah, muy bien. Esa mano de… ¿Bailarina? Está muy bien, si, muy bien.
-Fue Martín quien me inspiró para pintarla.
-Bueno, ella ya quería hacerlo, solo hablamos de eso.
-Ah, Martín no desprecies el papel de la inspiración y menos ¡Frente a Lola!
-Pero no hizo falta convencerla.
-No claro que no.
-Bueno me voy Carmen. Gracias y hasta la semana que viene. ¡Gracias por la charla Martín! Lo disfruté mucho. Algún día le presento a Lucas ¡Se parece mucho a mi!
Mientras almorzaban Martín le dijo a Carmen -Me impresionó esta chica.
-Es muy talentosa. Si se lo propone puede llegar lejos pintando. Sucede que su vitalidad se dispersa y quiere todo al mismo tiempo. Pero es joven, ya le llegará el tiempo de decidirse. A esa edad parece que uno lo puede todo.
-Si, y cuando maduramos parece que el tiempo tuviera vencimiento y creemos que tenemos que elegir entre una cosa u otra, aparentemente excluyentes entre si, sin demasiadas opciones.
-Abrir una puerta cerrando otras, algo así querés decir.
-Es la idea.
-A veces también podes abrir una ventana o pintar una, si querés, que es casi lo mismo.
-Se nota que sos una artista…
-Es la edad Martín, es la edad –dijo Carmen.
-Pensando así siempre vas a ser joven.
-¡Es que para pensar así tengo que ser vieja! –le dijo ella entre risas.
-No es cierto, Carmen… Mirála a Lola.

7 comentarios:

Laura Berra dijo...

"A veces también podes abrir una ventana o pintar una, si querés, que es casi lo mismo", qué verdad vill.
Saludos,

Makiavelo dijo...

Te podrías apodar Jim el rápido.
¿Lo cogés...?

Vill Gates dijo...

No Maki, no lo entendí...

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

rápido sos vill, reabrí el blog unos minutos para ver por qué no podía agregar nuevos elementos, porque pensé que tal vez tuviera algo que ver con el asunto de la configuración y apareciste en dos minutos a dejar tu comentario sobre la vida, el dolor, las pasiones, la ira (no tengo ira sino que me siento estupenda de que por primera vez coticé mi trabajo de asesora moral gratuita y la oposición a la vulgar kristina perdiera su ansiado botín, total para mí son todos iguales de mafiosos).

Lo dejaría abierto, pero quiero trabajar en algunos asuntos relacionados con el desglose temático de los poemas.

Estoy iniciando el blog de Acuario Plateado por la Luna y ya subí completo el Retablo de duelos.
No estuve inactiva ni dispersa, pero me cansé de ser musa inspiradora gratis.

Ahora por mi parte. Ladrones, prepárense porque pego fuerte.


Lu

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

¿Por qué se llama elefantes de la India?

Dalma dijo...

Me parece que porque Lola comenta que si tuviese ganas que ir a la India a domesticar elefantes, lo haría sin dudar, como para expresar que seguiria sus deseos sin miramientos.

"no le concedo a la vida la menor oportunidad de privarme de lo que quiero hacer"...esa es EXACTAMENTE la etapa de mi vida que estoy viviendo en este momento. Bien Vill.

Makiavelo dijo...

Acá se hace un chiste cuando alguien reacciona de manera inmediata.
Y me ocurrió que regresando a tu espacio para repasar el capítulo anterior, se cimbreaba el blog porque justo en ese momento tu lo estabas actualizando con este nuevo capítulo. En ese instante me acordé del chiste que dice: "eres más rápido que Jim el rápido que..."
Por respeto a las señoras no lo continuo... pero por ahí van los tiros.

Saludos.

Ahora me pondré al día
con el actual capítulo.